No ofrecemos enzimas estándar, sino soluciones adaptadas a la perfección para maximizar el rendimiento de tu producción. Hagamos que tu proceso alcance su máximo potencial.
La amilasa es una enzima ampliamente utilizada en el sector alimentario por su capacidad para descomponer almidones en azúcares simples, optimizando procesos productivos u contribuyendo a una mayor eficacia y sostenibilidad. En Biocon, entendemos que cada proceso industrial es único, por eso ofrecemos una solución enzimática adaptada a las condiciones específicas de cada cliente. Así aseguramos una aplicación más eficaz, mejores resultados en el producto final y un uso más responsable de los recursos.

Producción de cerveza
En la industria cervecera, la amilasa convierte los almidones de los cereales en azúcares fermentables, esenciales para la fermentación alcohólica. Su acción optimiza el proceso de fermentación, proporcionando azúcares fermentables a las levaduras.

Bebidas vegetales
Las amilasas descomponen los almidones de ingredientes como avena, arroz o maíz, mejorando la textura y reduciendo la viscosidad de las bebidas vegetales. También incrementan el dulzor natural del producto sin necesidad de añadir azúcares adicionales.

Optimización y sostenibilidad
El uso de amilasas reduce los tiempos de producción y el consumo energético, mejorando la eficiencia industrial. Además, disminuye la necesidad de procesos químicos agresivos, promoviendo una producción más natural y limpia. Su acción optimiza el uso de materias primas, reduciendo el desperdicio y contribuyendo a una industria alimentaria más sostenible, alineada con las demandas del consumidor y las regulaciones ambientales.
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La amilasa es una enzima que cataliza la descomposición de los almidones, un tipo de carbohidrato complejo presente en cereales, tubérculos y legumbres, transformándolos en azúcares más simples como maltosa, glucosa o dextrinas.
El tipo de amilasa más común es la alfa-amilasa. Las alfa-amilasas son esenciales en la industria alimentaria ya que optimizan procesos como la producción de bebidas vegetales y cervezas. Dependiendo de su origen, existen distintos tipos de alfa-amilasas con características específicas:
Alfa-amilasas bacterianas
Destacadas por su estabilidad a altas temperaturas, son ideales para procesos de licuefacción en la producción de jarabes y almidones modificados, optimizando la conversión de almidón en azúcares fermentables.
Alfa-amilasas fúngicas
Operan en condiciones de temperatura y pH más moderadas, siendo utilizadas en procesos de hidrólisis de almidón en la industria de bebidas y producción de ingredientes funcionales.
Características de la amilasa
Las amilasas son altamente eficientes y versátiles, que actúan sobre distintos enlaces del almidón. Generalmente, tienen una gran capacidad para operar a altas temperaturas y en diversos rangos de pH, que las hace ideales para acelerar procesos industriales.
Por su especificidad, estabilidad y rapidez, la amilasa ayuda a transformar carbohidratos complejos, mejorando la calidad del producto y la eficiencia de producción.

La amilasa es una enzima utilizada en múltiples aplicaciones industriales debido a sus propiedades. Algunas de sus principales características son:
Especificidad en la descomposición del almidón
Cada tipo de amilasa actúa sobre enlaces específicos dentro de la estructura del almidón, permitiendo una descomposición precisa y controlada. Esta especificidad permite adaptar la conversión del almidón según las necesidades de cada proceso industrial. Su acción mejora la eficiencia en la producción, evitando la degradación no deseada de compuestos y optimizando el rendimiento de los ingredientes.
Alta estabilidad térmica
Las amilasas termoestables, especialmente aquellas obtenidas de microorganismos termófilos, siguen siendo eficaces incluso en temperaturas elevadas. Esto las convierte en una solución óptima para procesos industriales como la cocción de alimentos o la producción de jarabes de glucosa. Su resistencia al calor permite optimizar los procedimientos y disminuir la necesidad de métodos mecánicos o químicos de alto consumo energético, mejorando la rentabilidad.
Amplio rango de pH
Dependiendo de su origen, las amilasas pueden trabajar en diferentes niveles de acidez o alcalinidad, lo que las hace útiles en múltiples industrias. Las amilasas de origen microbiano destacan por su capacidad de adaptación, funcionando en un rango de pH más amplio. Esta versatilidad facilita su uso en procesos con variaciones en la composición del medio, evitando la necesidad de ajustes constantes.
Rapidez y eficiencia energética
Aceleran significativamente la conversión del almidón en azúcares simples, lo que permite ciclos de producción más rápidos. Al operar en condiciones más suaves de temperatura y presión, reducen el consumo energético en comparación con métodos tradicionales. Su rapidez de acción mejora la capacidad de producción sin comprometer la calidad del producto final.
Diversidad de fuentes
La amilasa puede obtenerse de animales, plantas y de microorganismos bacterianos y fúngicos, cada una con características específicas según la aplicación. Las variantes microbianas son las más utilizadas en la industria por su alta eficiencia, estabilidad y adaptabilidad a diferentes condiciones de procesamiento. Gracias a esta diversidad, la amilasa se emplea en sectores como la panadería, producción de bebidas, fabricación de jarabes y procesamiento de almidones, entre otros.





